
Parte Mortuorio
En la ciudad de Loja, a los 10 días del mes de julio del 2025, confortada con todos los Santos Auxilios de la Religión Católica, retornó a la casa del Creador quien en vida fue excelente hija, cariñosa nieta, amorosa hermana y leal amiga, Srta.:
Ariela Sarahí Brazalez Morales
Noviembre 05, 2010 – Julio 10, 2025
Sus padres: Ximena Morales Ontaneda y Juan Pablo Brazalez Reinoso.
Su hermana: Nicole Isabella Brazalez Morales.
Sus abuelitos paternos: Beatriz Reinoso y Franklin Brazalez.
Sus abuelitos maternos: Mercedes Ontaneda y Hugo Morales (†).
Su tía abuelita: Angelita Huanca.
Su familia que compartió su vida: Angelito Granda, Nelly Ontaneda, Erik, Alicia y Anahí Granda Ontaneda.
Familias queridas: Jiménez Ontaneda, Ontaneda Zapata, Ontaneda Andrade.
Su inseparable perrita: Luna, que la acompañó con amor incondicional y hoy la llora en silencio.
Sus tíos, primos y demás familiares tenemos el profundo pesar de comunicar su sentido fallecimiento e invitamos a la velación de sus restos mortales en la Sala Vip del Centro de Velaciones de Funeraria Jaramillo, ubicado en las calles Andrés Bello y Juan José Peña, de la misma manera a la Ceremonia Religiosa que se realizará el día viernes 11 de julio de 2025 a las 20h00.
El Homenaje de Vida se realizará en Camposanto «Jardines del Zamora» en la Capilla «Acacia», el día sábado 12 de julio de 2025 a partir de las 12h00, el mismo que será transmitido por las plataformas digitales Zoom, Facebook y YouTube de Funeraria Jaramillo; posterior inhumación en el mismo Camposanto.
Por este acto de solidaridad cristiana expresamos nuestro sincero agradecimiento.








Xime querida, Michita, Nicol, familia de Arielita en general, me entristece mucho el corazón ♥️ y es un lamentable hecho que no tengo palabras y no bastarían si la hubiera, solo les deseo mucha resignación y consuelo en su vida, sin duda está en un mejor lugar… un gran abrazo de mi parte, que descanse en paz esta hermosa niña. 🖤🤍
Arielita, para tu alma, que se quedará por siempre.
Tu inesperada ausencia, nos demuestra la fragilidad de la vida. Y lo hermoso de la vida, lo demostraste y regalaste con tu ternura, con tu inocencia, con tu bondad, con tu amor en el entorno familiar. Tu presencia terrenal, fue un regalo especial para la familia, pero demasiado bueno para seguir en este mundo.
La línea de la vida que tenemos todos que cruzar algún día, de manera prematura ya la has cruzado, y eso nos ha dejado sumidos de una tristeza inmensurable, de no entender la razón, de no aceptar que te fuiste sin decir adiós, de un dolor que nos deja impotentes frente a una ingrata realidad.
Aunque el cuerpo no está, tu alma se ha quedado en todo espacio que tu familia te recuerda y que te sigue amando; y es a tu alma, a quien expresamos nuestro sentir, pues tenemos la fe de que el alma es lo que se queda, y de que estás en un mejor lugar lleno de paz.
Con profundo dolor, expresamos nuestras condolencias a toda la familia Ontaneda, de manera especial a Ximena, Nicole, Michita y Angelita. Nuestra solidaridad por siempre.
Deseamos que el creador, les permita tener pronto paz y resignación.
Familia Ontaneda Peñaherrera.
Mi más sentido pésame estimada Ximenita por tan irreparable pérdida me uno a ti dolor y te envío mi abrazo solidario a tu y toda tu familia.
Mi estimada Ximena mis sentidas condolencias por la perdida de tu bella hija que Dios te de resignación para soportar tan irreparable perdida QEPD tu princesa
Con profundo dolor y tristeza, quiero expresar mi más sincero pesar por la partida de mi querida compañera de clases, Arielita.
Tu presencia iluminaba nuestras jornadas, y tu alegría, tu bondad y tu forma de ser siempre dejarán una huella imborrable en quienes tuvimos el privilegio de conocerte y compartir anécdotas y momentos contigo.
Hoy nos embarga la tristeza, pero también el agradecimiento por haberte tenido cerca, aunque fuera por un corto tiempo. Te extrañaré mucho
Que tu alma descanse en paz, Arielita.
Siempre te llevare en mi corazón. Mi angelito
Mi más sentido pésame a toda su familia , Ariela fue una amiguita más muy divertida, nos hacíamos varias bromas y nos escondíamos en el recreo , aveces las cosas buenas parten de este mundo más pronto…
Mucha fuerza y resignación para toda su familia
Aunque hay un inmenso dolor en el corazón, también hay una gratitud infinita por haberla tenido con nosotros. Fueron 14 años y 8 meses en los que nos regaló alegría, ternura, travesuras, emociones, y sobre todo, un amor inmenso.
Pero ese amor no se queda solo en ese tiempo… ese amor trasciende, se queda para siempre. Vivirá en nosotros eternamente.
Arielita fue una niña buena, dulce, educada, con un corazón limpio, sin maldad.
Siempre dispuesta a ayudar, siempre colaboradora, siempre con una sonrisa.
Tenía ese don de conectar con todos, especialmente con los niños pequeños.
Amaba jugar con ellos, mimarlos, cuidarlos. Y eso lo vimos todos en su ternura con Mateo, Martín, Ainhoa, con Rafa, con Danielito…
Era carismática, alegre, cercana. Una niña que iluminaba los espacios donde llegaba.
Desde pequeñita, Arielita creció en nuestra casa, entre juegos, sueños, alegrías y también algunas dificultades. Yo fui su tío, su ñaño… y durante tantos años, la acompañé día a día.
Vi cómo crecía, cómo se volvía fuerte, valiente, cariñosa, alegre… cómo enfrentaba la vida con esa chispa única que tenía en sus ojos grandes y esas pestañas hermosas que enamoraban.
Para mí, Arielita fue como una hija.
Y hoy, me duele despedirla como a una hija.
No estamos aquí para juzgar el pasado ni para señalar ausencias. Cada quien sabrá, en su corazón, lo que significa esta pérdida.
Hoy estamos aquí para honrar su vida, para agradecer por lo que fue, por lo que nos dejó, por todo lo que sembró.
Y en este camino tan duro que nos ha tocado vivir, quiero detenerme un momento para agradecer de corazón a toda mi familia, a cada primo, a cada tía, a cada uno que estuvo desde el primer momento apoyando, orando, ayudando, dándolo todo —incluso lo que no se tenía— por tratar de salvar la vida de nuestra Arielita.
Recibimos muestras de amor desde cerca y desde lejos.
Y quiero compartir unas palabras que nos envió mi primo Ramiro, a la distancia, porque resume lo que todos sentimos:
> “Buen día, primos. Tener mucha fuerza y resignación. Apoyar al máximo a Xime, Nicole, mi ñaña Miche. Darles un agradecimiento a todos, ya que se involucraron en salvar a ARIELITA, pero el destino y lo que Dios decide no está en nuestras manos. Estoy orgulloso de ser parte de esta familia que se vuelca con todo, incluso con lo que no hay, para ayudar de una u otra forma. Mis abuelitos cuidarán de ella arriba en el paraíso.”
Ese mensaje me conmovió profundamente. Porque sí, así somos como familia: nos volcamos con el alma, con fe, con amor.
Y aunque hoy nos duele en el alma, Arielita se fue rodeada de amor.
Ella no se va del todo.
Se queda en nuestras memorias, en nuestras palabras, en cada historia que contemos de ella.
Se queda en los que fuimos junto a ella.
Anoche, durante la velación, me llenó de orgullo ver cómo tocó la vida de tantas personas: sus compañeritos del colegio, madres de familia que la conocieron por su dulzura, por lo educada, por su ternura con todos.
A su corta edad, dejó una huella inmensa.
Sembró tanto en este mundo…
Y aunque no esperábamos cosechar tan pronto, Dios, en su misterio, decidió llevarla ahora.
“Hola ñaño”, me decías…
Y cuando llegaba a casa, corrías desde donde estuvieras, con quien estuvieras, solo para abrazarme, para mimarnos…
Para contarme cómo te fue en el cole.
Eso se queda conmigo, y para siempre.
Que este dolor, con el tiempo, se transforme en memoria viva.
Y que el cielo reciba a mi niña con la misma ternura con la que ella vivió aquí en la Tierra.
Vuela alto, mi chiquitina.
Nos enseñaste más de lo que imaginas.
Te amamos por siempre.